viernes, 20 de agosto de 2010

Amor Furtivo



Este es uno de los últimos escritos que tuve que presentar.
Amor Furtivo: Lisa se detuvo frente al hotel y miró hacia ambos lados. Nada ni nadie la impedirían traspasar el umbral de la puerta.
Iba a encontrarse con el gran amor de su vida. Todo el cuerpo le temblaba, pero una gran ilusión se detectaba en su cara. Se sentía como una diosa mientras atravesaba el comedor acompañada por el maître que la conducía a una mesa que estaba ubicada en una de las terrazas del hotel, donde el hombre de sus sueños la esperaba impaciente.
Al sentarse sus manos se buscaron ¡No hubo palabras!.Sus bocas parecían haberse quedado selladas, solo se comunicaban a través de sus almas. En un momento el acercó sus labios y sin darse cuenta se vieron envueltos en un maravilloso beso que acariciaba las palabras aún dormidas en sus gargantas. ¡ Era imposible tomar nada! La emoción y el deseo parecía saciarles. De pronto se levantaron y escaleras abajo con una copa en la mano emprendieron el descenso hasta llegar a la playa, y en un pequeño rincón depositaron sus ropas y juntos cogidos de la mano entraron en el agua. Allí sus cuerpos se fundieron en un gran abrazo. La luna los iluminaba como deseosa de no perderse un momento de su pasión desbordada. Las olas acariciaban sus figuras y les trasportaban haciéndoles sentir el amor oculto que durante tanto tiempo albergaban sus mentes. Una suave brisa acariciaba sus desnudos cuerpos, mientras que en el cielo algunas estrellas cual pequeños ángeles revoloteaban caprichosas y celosas de percibir tanto cariño en sus almas. Y así transcurrió la noche y así llegó el alba. Al llegar el día una muchacha que por allí pasaba se encontró unas ropas en un rincón de la playa.--Preguntó a todo el mundo. ¡Pero nadie sabía nada!
Pasaron los años pero nunca se supo nada de ellos. ¡Quizás una ola envidiosa de tanto amor los envolvió y los llevó al fondo del océano para que su pasión allí pudiera continuar. Lejos de las gentes, en un lugar profundo desde donde ellas y sus hermanas los mecerían.--- ¡O quizás! Fue la luna la que entre sus maravillosas luces los trasportara para llenarse de su ternura y desde el cielo poder proyectarla.
¡Pero también queda la duda! Que quizás en estos momentos hayan encontrado su isla mágica, que tantas veces habían soñado, y vivan allí felices, gozando de su gran amor apartados del mundo y dando vida a su gran pasión.
Mª Ofelia

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